¿Han dinamitado las tecnológicas su campaña navideña?

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By 30 octubre, 2018Noticias

Tecnológicas en Navidad

Las empresas tecnológicas están vendiendo, en la mayoría de los casos, más productos que nunca. Ante la campaña navideña, que es la más rentable y la que mayor cantidad de productos se comercializan, los inversores siempre esperan suculentos beneficios de las compañías que apoyan con su compra de acciones.

Sin embargo, al presentar el cierre del ejercicio fiscal de septiembre, casi todas las tecnológicas han apuntado un probable descenso en las ventas o en el crecimiento de las mismas para la campaña navideña.

Como consecuencia, los inversores han considerado que se ha traicionado su confianza y que sin motivos reales se puede estar afectando a la voluntad de consumo de los clientes, lo que supondrá una pérdida notable de los beneficios potenciales.

Esto tiene en Bolsa una consecuencia directa y es que los inversores vendan acciones. El valor de las tecnológicas en Wall Street lleva días consecutivos bajando y el ritmo empieza a ser alarmante.

La prevención nunca es buen marketing

Las campañas publicitarias de prevención son lógicas en ámbitos como el automovilismo, el embarazo no deseado o incluso la salud. Sin embargo, a nivel general no es buen consejero para una empresa comercial de productos, mucho menos tecnológicos.

El marketing en tecnología incentiva los sentimientos y la innovación. La prudencia, la previsión y la ausencia de riesgo constituyen valores contrarios a los intereses comerciales de una empresa que fabrica teléfonos móviles por valor superior a los 1.000 euros.

Las empresas tecnológicas temen claramente visualizar un posible techo de crecimiento en el sector que lleva años vaticinándose. Sin embargo, esto no constituiría una falta de credibilidad en las compañías, sino un proceso evolutivo lógico del sector.

Al avisar de una prudencia en el consumo navideño, tras muchos años de crecimiento continuado, las tecnológicas sin quererlo están adelantando este techo de gasto y se ponen unos objetivos para el año que viene paradójicamente más ambiciosos.

Cuidado con las falsas promesas

Por descontado, no se puede incentivar las falsas promesas en la comercialización de productos tecnológicos. Compañías como Tesla han acusado este tipo de situaciones con una desconfianza creciente de inversores.

Sin embargo, Tesla mantiene beneficios por encima de lo esperado. Por tanto, la prevención solo apunta hacia una dirección equívoca de bajo consumo.

Es bastante lógico que los inversores valoren sus decisiones en base a la confianza que tienen sobre la empresa. Si lo hacen los consumidores, en cambio, la compañía sufrirá pérdidas. Por tanto, ahora las tecnológicas tienen si cabe un reto mayor que consiste en multiplicar el incentivo en las campañas navideñas e intentar que sus previsiones no se cumplan.