Cuando el marketing no impide un desastre comercial

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Apple

Apple se ha esforzado mucho estos días con estrategias de marketing diversas. La más importante la relativa a la celebración de la Conferencia de Desarrolladores que se celebra anualmente.

Parecía que todo estaba controlado y las expectativas sobre los nuevos productos de la compañía, dispositivos tecnológicos y mejoras de software, auguraban un enorme éxito comercial a la compañía. Por esa razón, que sus acciones hayan descendido un 3,5% supone un verdadero desastre para el que de poco ha servido la campaña promocional.

Todo ha comenzado con unas filtraciones. Normalmente este tipo de sucesos hace aumentar el interés por cualquier desarrollo de Apple. Sin embargo en esta ocasión la información presenta una gran desventaja de su próximo iPhone con respecto al resto de dispositivos del sector.

Concretamente la información relacionada con su próximo teléfono móvil, que supone un homenaje a su décimo aniversario, identifica que la capacidad de navegación del dispositivo será inferior a la de los modelos más avanzados del mercado.

No se trata de ningún rumor sin fundamente. Al parecer, Apple trabaja con varias marcas en la fabricación de sus componentes y el relativo al procesador de velocidad de navegación es responsabilidad de Intel y de Qualcomm. Intel, sin embargo, no puede desarrollar un procesador con la misma velocidad, de manera que para que todos sus iPhone sean igual, la compañía ha decidido que Qualcomm limite la capacidad de su desarrollo.

La consecuencia ha sido un desastre. Las acciones han descendido, pero además las compañías de telecomunicaciones han mostrado públicamente su descontento con Apple porque consideran que la pérdida de competitividad puede afectar a los contratos con los usuarios, que muchas veces aprovechan la posibilidad promocional de adquirir un iPhone para establecer contratos con compromisos de permanencia considerablemente extensos.

¿Qué puede hacer Apple desde el punto de vista publicitario?

Ni Intel ni Apple han mostrado ninguna opinión pública. Esto supone aceptar de facto la desventaja competitiva, por lo que promocionalmente solo queda enfatizar el resto de prestaciones.

Los anuncios de sus especificaciones deben convencer al usuario de que la velocidad de navegación será aceptable. Si, por algún desarrollo posterior, se consigue solventar el problema, es preciso centrar toda la estrategia de marketing en esta peculiaridad.

Por otra parte, las empresas de la competencia pueden aprovechar la oportunidad de tener de cara una especificación confirmada como superior respecto al iPhone, por lo que no sería raro comenzar a ver campañas centradas en esta característica.